Mi abuelo
En mayo del año pasado, perdí mi abuelo a un infarto. El tenía ochenta y seis años cuando se murió, pero siempre vivía como si tuviera veinte años menos. Fue a trabajar todos los días en su empresa de inmobiliaria y también estaba involucrado en los puestos políticos de la ciudad de las cruces. Es muy difícil entender que no puedo oír su voz otra vez o verlo de nuevo. Me encantaría llamarlo para compartir mis experiencias en Madrid o discutir como van los equipos de baloncesto este año. Hay días cuando no pienso mucho en él, pero a la vez hay días como hoy cuando lo extraño muchísimo.
Sé que es difícil perder un pariente en cualquier etapa de la vida, pero es la primera vez que he experimentado una perdida tan fuerte. Por eso, intento llamar a mi abuela cada semana para reflexionar sobre él y mantener la memoria de un hombre fenomenal. Hoy cuando la llamé y dije que lo echaba de menos, ella me recomendó escribir sobre mis sentimientos y aquí estoy, compartiendo con ustedes. Claro que el proceso de dolor es intenso y cambia cada día, pero trato de tener paciencia conmigo misma y mantener la memoria de él para las nuevas generaciones de nuestra familia.

Mercedes dijo
Las personas que nos dejan siempre están con nosotros cuando las hemos querido verdaderamente. Hay momentos en que no las recordamos de una forma explícita, pero aparecen en nuestro mundo en cualquier momento. Un libro, un paisaje, una palabra, un olor compartido en su momento -aunque sea hace mucho tiempo- y allí estarán. Siempre.
22 Febrero 2007 | 07:43 PM